ROGELIO HERNANDEZ ORTEGA
Sobre la vida y obra de Vicente Lombardo Toledano se han escrito incontables libros, ensayos, artículos, etc. En esta ocasión no es mi intención abonar a lo escrito, en el sentido estricto de la literatura, sino aportar algunas ideas sobre la relación intrínseca entre el pensamiento de ese hombre visionario y los maestros “disidentes” de la región Teziutlan, que le vio nacer y el estado de Puebla, en pleno año noveno de un nuevo milenio y a casi un año de iniciada la movilización magisterial que en el Estado no tiene precedentes y que poco a poco ha ido alcanzando las metas que lo originaron.
Vicente Lombardo Toledano nació en Teziutlán, Puebla, el 16 de julio de 1894. Sus padres fueron Vicente Lombardo Carpio e Isabel Toledano Toledano. Estudió la primaria en el “Liceo Teziuteco”, en esa ciudad. Después, en 1909, sus padres lo enviaron a la Ciudad de México a estudiar en el Internado Nacional y posteriormente a la Escuela Nacional Preparatoria. Fue Licenciado en Derecho, Profesor, Académico y Doctor en Filosofía. Miembro Honorario del Colegio de Abogados de la República de Costa Rica, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Falleció el 16 de noviembre de 1968
Dentro de las acciones más importantes que realizó se encuentran:
Vicente Lombardo Toledano nació en Teziutlán, Puebla, el 16 de julio de 1894. Sus padres fueron Vicente Lombardo Carpio e Isabel Toledano Toledano. Estudió la primaria en el “Liceo Teziuteco”, en esa ciudad. Después, en 1909, sus padres lo enviaron a la Ciudad de México a estudiar en el Internado Nacional y posteriormente a la Escuela Nacional Preparatoria. Fue Licenciado en Derecho, Profesor, Académico y Doctor en Filosofía. Miembro Honorario del Colegio de Abogados de la República de Costa Rica, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Falleció el 16 de noviembre de 1968
Dentro de las acciones más importantes que realizó se encuentran:
- en 1920, formo el primer sindicato de maestros, llamado Liga de Profesores del Distrito Federal
- en 1923, la Legislatura del Estado de Puebla lo nombró gobernador
- por ocho años, a partir de 1923, fue miembro del Comité Central de la CROM
- fue secretario general de la Federación Nacional de Maestros desde 1926
- en 1933 participó en la creación de la Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM), a la que dirigió
- organizó la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en 1936, siendo su dirigente hasta 1941
- fue vicepresidente de la Federación Sindical Mundial (FSM) de 1945 a 1963.
- organizó del Partido Popular Socialista (PPS) y lo dirigió hasta su muerte, en 1968,
- fue tres veces diputado federal (1924, 1926 y 1964)
- fue fundador de escuelas como la Nacional Preparatoria Nocturna (1923) y la Universidad “Gabino Barreda”
(base del IPN, 1934)
- prestó servicios docentes como maestro y funcionario en varias
- fue regidor del Ayuntamiento de la Ciudad de México y Oficial Mayor del Gobierno del Distrito Federal.
Escribió varios libros, entre ellos:
- Ética
- Definiciones sobre el derecho público
- El problema de la educación en México
- La doctrina Monroe y el movimiento obrero
- Bibliografía del trabajo y la previsión social en México
- Los derechos sindicales de los trabajadores intelectuales
Intelectual orgánico, político, revolucionario al servicio de la clase obrera, portavoz de los intereses del proletariado, dirigente universitario y sindical e ideólogo cuyas propuestas principales se fundamentaron en el reconocimiento de la Revolución mexicana como un movimiento de carácter popular, democrático y antiimperialista.
Elaboró un proyecto de desarrollo nacional para implantarse en México como un paso previo al socialismo y una plataforma de principios inspirada en el marxismo; abrazó el viejo sueño bolivariano de lograr la integración de Latinoamérica para que los países pudieran defenderse mejor y proteger su soberanía.
Lombardo Toledano se dedicó en cuerpo y alma al movimiento obrero, a su organización y unidad. Desde su juventud hasta su muerte, su figura aparece como la más representativa y brillante de la historia del movimiento sindical en México y en América Latina. Su pensamiento y acción adquieren renovada vigencia hoy, cuando la humanidad transita por los senderos trazados por la globalización económica y cultural y los enemigos de los pueblos llevan ésta hacia la tendencia neoliberal. Hoy los problemas contra los que Lombardo Toledano luchó no sólo subsisten, sino que se han agudizado como consecuencia de la dominación de los dueños del dinero y de la cada vez más profunda crisis del sistema capitalista.
Los trabajadores, sufrimos las consecuencias del saqueo de las riquezas por las empresas transnacionales y las crisis financieras por ellas provocadas, con el constante deterioro de las condiciones de vida, que llevan al desastre de una economía manipulada al antojo de los grandes potentados.
Por eso la necesidad de emular la acción revolucionaria de este hombre ilustre de nuestra región Teziutlan. Por eso la necesidad del fortalecimiento continuo de la conciencia de nuestros pueblos y de los esfuerzos por concertar un amplio frente antiimperialista y democrático, que basado en la unidad y la organización, ponga en primer plano el fin máximo del logro de un estado de desarrollo que privilegie a los más necesitados, a los descobijados, a los discriminados, a los negados, a los que pocas veces son tomados en cuenta: a los pobres de nuestro México del año 2009.
Si la totalidad de maestras y maestros poblanos hacemos nuestro ese llamado de unidad y de lucha contra los mismos enemigos a los que Lombardo Toledano se enfrentó, estaremos haciendo honor a su enseñanza, a su bandera de unidad y de lucha.
Al igual que él, hoy los maestros enarbolamos una lucha que además de perseguir la defensa de los derechos laborales y sindicales, plantea la exigencia de unir a la sociedad en su conjunto para la resistencia ante los embates de los grupos de poder, que en contubernio con los legisladores insensibles y desvinculados del pueblo al que representan, maquinan reformas que buscan fortalecer el dominio de esos grupos, sobre los desprotegidos.
El rechazo a la reforma al Artículo 3º Constitucional, que cancela de tajo el derecho de nuestros hijos y alumnos a la educación laica, gratuita y obligatoria; es también por la defensa de los obreros y campesinos por los que luchó Lombardo Toledano; esa porción mayoritaria de nuestra sociedad que hoy cumplen la función de padres de familia de nuestras escuelas públicas y que se encuentran sumidos en la más profunda crisis económica de que se tenga memoria, misma que les imposibilitará en corto tiempo, enviar a sus hijos a nuestras escuelas, si no hacemos lo necesario para defenderlos como lo hiciera el personaje de esta descripción, que planteaba la inaceptable realidad en que mientras unos mueren de hambre, otros privilegiados tienen en exceso y hacen alarde de su poder.
Los maestros poblanos no podemos darnos el lujo de permitir esa aberración y en ello radica la imperiosa necesidad de no claudicar, de no desmayar a pesar de la constante amenaza por participar en la lucha, de entender que el movimiento social no puede alcanzar la totalidad de sus metas en tan corto tiempo.
El primer paso está dado, pero aún falta mucho por alcanzar y esto, además de requerir la participación constante y decidida de todos los docentes, exige también el reconocimiento de que hay objetivos a mediano y largo plazo. Nosotros hemos puesto nuestra parte en la lucha y seguirá siendo obligación colectiva, aportar nuestros esfuerzos hasta el último día que laboremos como docentes y si se puede, más allá de ese momento.
La lucha de Lombardo Toledano no requirió medio año, fue toda una vida de sacrificios y de enfrentar al poder de los imperialistas, de los todopoderosos, su tarea no fue nada fácil y sigue vigente. ¿Podremos nosotros, los maestros poblanos de hoy, continuar su lucha? Realmente me parece que no tenemos otra alternativa, para hacer realidad la máxima que reza: más vale morir de pie que vivir de rodillas.
Elaboró un proyecto de desarrollo nacional para implantarse en México como un paso previo al socialismo y una plataforma de principios inspirada en el marxismo; abrazó el viejo sueño bolivariano de lograr la integración de Latinoamérica para que los países pudieran defenderse mejor y proteger su soberanía.
Lombardo Toledano se dedicó en cuerpo y alma al movimiento obrero, a su organización y unidad. Desde su juventud hasta su muerte, su figura aparece como la más representativa y brillante de la historia del movimiento sindical en México y en América Latina. Su pensamiento y acción adquieren renovada vigencia hoy, cuando la humanidad transita por los senderos trazados por la globalización económica y cultural y los enemigos de los pueblos llevan ésta hacia la tendencia neoliberal. Hoy los problemas contra los que Lombardo Toledano luchó no sólo subsisten, sino que se han agudizado como consecuencia de la dominación de los dueños del dinero y de la cada vez más profunda crisis del sistema capitalista.
Los trabajadores, sufrimos las consecuencias del saqueo de las riquezas por las empresas transnacionales y las crisis financieras por ellas provocadas, con el constante deterioro de las condiciones de vida, que llevan al desastre de una economía manipulada al antojo de los grandes potentados.
Por eso la necesidad de emular la acción revolucionaria de este hombre ilustre de nuestra región Teziutlan. Por eso la necesidad del fortalecimiento continuo de la conciencia de nuestros pueblos y de los esfuerzos por concertar un amplio frente antiimperialista y democrático, que basado en la unidad y la organización, ponga en primer plano el fin máximo del logro de un estado de desarrollo que privilegie a los más necesitados, a los descobijados, a los discriminados, a los negados, a los que pocas veces son tomados en cuenta: a los pobres de nuestro México del año 2009.
Si la totalidad de maestras y maestros poblanos hacemos nuestro ese llamado de unidad y de lucha contra los mismos enemigos a los que Lombardo Toledano se enfrentó, estaremos haciendo honor a su enseñanza, a su bandera de unidad y de lucha.
Al igual que él, hoy los maestros enarbolamos una lucha que además de perseguir la defensa de los derechos laborales y sindicales, plantea la exigencia de unir a la sociedad en su conjunto para la resistencia ante los embates de los grupos de poder, que en contubernio con los legisladores insensibles y desvinculados del pueblo al que representan, maquinan reformas que buscan fortalecer el dominio de esos grupos, sobre los desprotegidos.
El rechazo a la reforma al Artículo 3º Constitucional, que cancela de tajo el derecho de nuestros hijos y alumnos a la educación laica, gratuita y obligatoria; es también por la defensa de los obreros y campesinos por los que luchó Lombardo Toledano; esa porción mayoritaria de nuestra sociedad que hoy cumplen la función de padres de familia de nuestras escuelas públicas y que se encuentran sumidos en la más profunda crisis económica de que se tenga memoria, misma que les imposibilitará en corto tiempo, enviar a sus hijos a nuestras escuelas, si no hacemos lo necesario para defenderlos como lo hiciera el personaje de esta descripción, que planteaba la inaceptable realidad en que mientras unos mueren de hambre, otros privilegiados tienen en exceso y hacen alarde de su poder.
Los maestros poblanos no podemos darnos el lujo de permitir esa aberración y en ello radica la imperiosa necesidad de no claudicar, de no desmayar a pesar de la constante amenaza por participar en la lucha, de entender que el movimiento social no puede alcanzar la totalidad de sus metas en tan corto tiempo.
El primer paso está dado, pero aún falta mucho por alcanzar y esto, además de requerir la participación constante y decidida de todos los docentes, exige también el reconocimiento de que hay objetivos a mediano y largo plazo. Nosotros hemos puesto nuestra parte en la lucha y seguirá siendo obligación colectiva, aportar nuestros esfuerzos hasta el último día que laboremos como docentes y si se puede, más allá de ese momento.
La lucha de Lombardo Toledano no requirió medio año, fue toda una vida de sacrificios y de enfrentar al poder de los imperialistas, de los todopoderosos, su tarea no fue nada fácil y sigue vigente. ¿Podremos nosotros, los maestros poblanos de hoy, continuar su lucha? Realmente me parece que no tenemos otra alternativa, para hacer realidad la máxima que reza: más vale morir de pie que vivir de rodillas.
¡!!!HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, VENCEREMOS¡¡¡¡¡











